fango y polvo nos tornamos:
¿por qué, pues, tanto luchamos
si hemos de caer vencidos?
Rosalía de Castro
Y sí, estaba intentando resistirme, pero finalmente caí. Ya veo unas diez, o doce series, quizás alternativamente más, y he visto episodios sueltos de otras quince, y ocupan gran parte de mi tiempo para ver películas. Menos mal que ahora que han terminado las temporadas tengo tiempo para recuperarme, o, como en este caso, para empezar series que aún no he comenzado. Prison Break. Cañón llevaba enganchada ya bastante tiempo, flipándolo capítulo a capítulo. Y ahora me toca el turno a mí.
Personajes entrañables, desde la abogada (ya sabes lo que pienso, María), “Linc”, Westmoreland, Constitución-Note, Sara Tancredi, LJ, pero también fieros, Scofield, o salvajes, como T-Bag (qué mono cuando intenta ser una persona normal!) o Abruzzi (luego no os tomáis en serio a la mafia…).

Veamos... Espero que nunca tengáis una experiencia burocrática como la mía. ¿Por qué todas mis peticiones tienen que pasar por varios entes intermedios crecidos pero sin ninguna capacidad para solucionar los problemas de los alumnos en prácticas?A las cinco de la tarde.
Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.
Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.
Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.
El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.
Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.
Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.
Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.
Comenzaron los sones de bordón
a las cinco de la tarde.
Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.
En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.
¡Y el toro solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.
Cuando el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde
cuando la plaza se cubrió de yodo
a las cinco de la tarde,
la muerte puso huevos en la herida
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
A las cinco en Punto de la tarde.
Un ataúd con ruedas es la cama
a las cinco de la tarde.
Huesos y flautas suenan en su oído
a las cinco de la tarde.
El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde.
El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.
A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.
Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.
Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,
y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
¡Ay, qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!
Frank Sinatra no pudo haberlo dicho mejor...
La música está en mi vida desde hace tanto tiempo como el cine. Desde el comienzo de los tiempos, desde el alba de mi existencia. Pero como con el cine, tengo una relación tormentosa con el piano. No cuando lo escucho en una grabación original en una taberna llena de humo y es Scott Joplin el que se pone manos a la obra, entonces no hay ningún problema.
"Man in the mirror" fue un número uno desde el momento en que salió en la primavera de 1988. Michael Jackson, el rey del pop, demostraba una vez más que su corona era merecida. Esta canción ¿sorprendentemente? se me clava en un lugar indescriptible, donde irían las mariposas, más o menos :P.